Implantes de colágeno en los labios

Unos labios jugosos y carnosos, que apetezcan besar. Suena a anuncio de barra de labios pero lo cierto es que es el sueño de toda mujer. Cambiar el color del carmín o perfilarlos son algunos de los trucos habituales, pero muchas no nos quedamos ahí, queremos más. Es entones cuando los implante de colágeno se cruzan por la mente de todas.

Hay que tener en cuenta que los implantes mejoran pero no hacen milagros. Si te decides a aumentar tus finos labios, lo primero que tienes que tener en cuenta son las proporciones reales. No intentes parecerte a una modelo. Queda incluso peor el hecho de pasarse que de quedarse corta. Si estás decidida, adelante, pero ya sabes, la virtud está en el medio.

El colágeno es una proteína que se encuentra en la naturaleza incluyendo el cuerpo humano. Generalmente, el que se utiliza para aplicaciones estéticas es el colágeno bovino que, tras tratarlo, se parece mucho al humano.

En manos de profesionales

El inyectar sustancias siempre es algo peligroso si no se realiza por profesionales, así que ponte en manos de un buen experto. No hace falta que te diga que la cara es nuestra tarjeta de presentación así que tienes que estar a gusto con la que “Mamá Naturaleza” te ha dado y los cuidados y la cirugía pueden mejorar.

Antes de decidirse a hacerse un implante de colágeno en los labios el especialista debe hacer un estudio de cuál es tu tipo de piel. Lo más adecuado antes de decidirse por la cirugía es hacerse un tratamiento de limpieza, hidratación y nutrición para que la piel esté bien preparada para recibir el implante, no se produzcan inconvenientes y los resultados sean visibles lo antes posible.

Problemas de alergia

Antes de inyectarse el colágeno hay que hacer una prueba de alergia para descartar esa posibilidad. Se debe realizar un mes antes de la implantación, si aparecen picores o irritaciones hay que descartar el uso de colágeno. Pero no desesperes, ahora la ciencia ha avanzado mucho y hay otros materiales para realizar el implante.

Pero estos implantes no sólo tienen problemas de alergia, también pueden producirse úlceras o descamaciones aunque lo cierto es que ocurren en poquísimos casos. Habla con el especialista para que te comente los problemas.

El colágeno no se puede inyectar tampoco en mujeres embarazadas, a personas con alergias a productos bovinos o a los alérgicos a la anestesia local, ya que aunque la operación no necesita dormir al paciente, sí se anestesia la zona a tratar para evitar sentir algún tipo de dolor.

El colágeno se inyecta mezclado con agua salada con ayuda de una aguja muy fina. Esta agua se absorbe en los días siguientes al implante por lo cual, cuando salgas del centro de estética, la sensación que tendrás es de estar un poco hinchada. Para asegurarse de estar contenta con el resultado final, te suelen dejar que te mires a un espejo durante el implante para ir comprobando los resultados.

Dermatitis seborreica

Dermatitis seborreica...¿qué es lo que tengo?
La dermatitis seborreica es una enfermedad de la piel muy común que afecta desde bebés a ancianos. Su origen nos es desconocido, es una enfermedad inflamatoria crónica que cursa en brotes, es decir aparecen episodios de lesiones que desaparecen con el tratamiento o bien espontáneamente, pero de manera temporal, pues se vuelven a producir brotes cuya frecuencia nos es imposible predecir.

No sabemos con certeza que factores influyen en esta dermatitis; hay personas que notan una incidencia estacional, otras lo pueden achacar al estrés, algunas al uso de ciertos productos sobre la piel, el sol parece ser una fuente perjudicial; pero no hay un estándar, de modo que cada uno debe reconocer que es lo que le hace empeorar y tratar de evitarlo, aunque a veces no sea fácil como en el caso del estrés.

La dermatitis seborreica ocurre en todas las edades, desde recién nacidos hasta personas ancianas. En bebés es muy frecuente encontrar la conocida costra láctea, una capa con aspecto costroso en cuero cabelludo, generalmente en la zona fronto-parietal (la más cercana a la frente). No suele producir molestias y puede desaparecer espontáneamente o persistir, incluso empeorar con el tiempo. El tratamiento es muy sencillo, basta frotar suavemente con una crema emoliente (contienen urea o ácido láctico), aunque a veces es suficiente con aplicar y masajear suavemente aceite de oliva.

Hasta los bebés la padecen

Cuando las lesiones aparecen en cara o en la zona del pañal es preciso acudir al médico, pues son zonas muy delicadas que requieren un tratamiento especial y en las que es importante hacer un diagnóstico diferencial con otras afecciones dermatológicas que surgen en esas zonas a esas edades y que tienen otras implicaciones respecto al pronóstico y a veces también respecto a la medicación que se debe aplicar. La presencia de dermatitis seborreica en un lactante no implica que de mayor se vaya a padecer. En los adolescentes y adultos la dermatitis se presenta en cuero cabelludo o en la cara preferentemente, aunque no es raro que aparezcan lesiones en las zonas centrales de pecho y espalda. Generalmente se acompaña de picor, que puede ser desde muy intenso hasta casi inapreciable os tan solo esporádicamente. El aspecto es de una lesión rojiza con descamación (como caspa, pero ¡ojo! No toda caspa es una dermatitis seborreica), tanto en cuero cabelludo como en la cara donde se localiza en la línea de implantación del cuero cabelludo, oídos, cejas, los surcos que discurren desde la nariz hacia la boca y alrededor de las alas nasales y en el mentón, por supuesto puede ser mucho más extenso o limitarse a una sola zona.

El tratamiento controla el brote y hace que desaparezcan las lesiones, a veces con mucha rapidez, pero no es inusual que al suspender la medicación reaparezcan los síntomas junto con las lesiones. A lo largo del tiempo puede ser necesario cambiar el tratamiento, pues lo que en un principio logra acabar con las lesiones puede hacerse ineficaz con el uso repetido; afortunadamente existen varias posibilidades. qu epermiten seguir tratando esta afección de nuestra piel con resultados aceptables.

Maquillaje primaveral

Ya conoces la moda, los complementos y los peinados que se llevan en esta estación. ¿Qué te falta? El maquillaje, que es un complemento más a la hora de vestir. Este año se llevan los colores paseles y los tonos cálidos

No debes olvidar que el maquillaje forma parte de tu manera de vestir, es como un complemento más. Triunfa el estilo romántico en el rostro con tonos cálidos y pasteles.

¡Toma nota de todas las novedades en cuanto a maquillaje para ir a la última esta primavera!

Ojos: Esta temporada se incorporan colores como el turquesa, el azul eléctrico, el blanco o el amarillo verdoso para los ojos.

Pestañas: Está permitido imitar las pestañas postizas. Para conseguirlo agrupa las pestañas con el pincel de la máscara. ¡Atrévete!

Labios: El rosa se mantiene como favorito para tener tus labios a la moda pero deberás elegir texturas mate, los brillos desaparecen. Para conseguir unos labios perfectos no te olvides tenerlos hidratados.

Rostro: El efecto de ‘primer día de sol’ está a la última. Lo conseguirás con un suave toque de polvos en color bronce con los que parecerá que acabas de volver de la playa.

Bolsas en los ojos, culpables de una mirada cansada

El contorno de los ojos es una zona extremadamente delicada, no sólo por que puede dañarse muy fácilmente sino porque es el signo más visible del paso del tiempo. Sí chicas, lo siento, pero con mirar a los ojos podemos saber qué edad tenemos. Afortunadamente, la cosmética y los cuidados generales han hecho posible que nuestros ojos mientan un poco a la hora de desvelar nuestra fecha de nacimiento y todas estaréis de acuerdo en que en este caso es una mentira piadosa altamente justificada.

La zona del contorno de los ojos se ve afectada por muchos factores. La falta de sueño, las grandes cantidades de humo, trabajar muchas horas delante del ordenador, utilización de cremas que no son específicas para esa zona de la cara. Una de las marcas de todo este maltrato son las bolsas en los ojos.

Se producen por un abultamiento bajo el párpado inferior y, cuando aparecen, nuestro rostro adquiere un aspecto cansado y muy aviejado. Hay dos tipos básicos de bolsas, las más comunes y que sufren hombres y mujeres de cualquier edad son las producidas por la retención de líquidos. Son aquellas que intentan ocultar nuestros ojos después de una noche de excesos o defecto de sueño y se producen, aunque suene a chiste, por la fuerza de la gravedad.

El segundo caso, que es el más grave y además permanente son las producidas por la acumulación de grasa entre la dermis y la epidermis. Suelen aparecer a partir de los 30 años y en esta ocasión los hombres no tienen ventajas, ellos también las sufren y padecen. En la mayoría de los casos son hereditarios, así que si tienes 20 años y tu madre y tu abuela tienen bolsas... ponte en lo peor. Primer caso, cuestión de gravedad

Al ser una zona muy delicada del rostro al dormir, por la presión, el líquido tiende a acumularse en esta zona y se abulta. Si este es tu caso, notarás que con el paso de las horas estas bolsas desaparecen, por lo cual, la mejor solución para evitar despertarnos con los ojos hundidos es dormir con una almohada más alta. Puede que en este caso sufra tu cuello pero sólo tú puedes elegir qué es lo que más te compensa o lo que es más inteligente: busca un punto intermedio.

Si necesitas con urgencia que desaparezcan las bolsas hay una serie de trucos caseros que te pueden ayudar. Todos ellos tienen la misma función y resultados parecidos, a ti te toca elegir con cuál te quedas. Son remedios que favorecen la absorción de los líquidos y como resultado de esta descongestión se baja la hinchazón. Uno de ellos es hervir en agua un puñado de sal y aplicarlo en una compresa de tela sobre los ojos diez minutos, también puedes hervir bolsas de té o manzanilla y aplicarlas frías o simplemente utilizar unas rodajas de pepino.

Segundo caso, mucho antes de la cirugía

En este caso, para eliminar las bolsas, hay un tratamiento bastante efectivo sin tener que llegar a la cirugía, la lecitina de soja; un líquido que se aplica en las bolsas y que hace que la grasa se derrita y se reabsorba en el flujo sanguíneo. Son necesarias entre 3 y 6 sesiones dependiendo de lo grandes que sean las bolsas y cada una de ellas dura unos 15 minutos. Después de aplicarlo pueden aparecer hematomas o alguna sensación de ardor pero es momentáneo. Los resultados son bastante efectivos y los expertos aseguran que podremos estar unos cinco años sin temor a que vuelvan a salir. Sólo tiene contraindicaciones para embarazadas y diabéticas.

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